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Neurociencia y Cerebro Delincuentes Sexuales

November 23, 2017

 Artículo escrito por la psicologa Natalie Ramos Clarkson

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En este reportaje sobre Neurociencia y el cerebro de los delincuentes sexuales, las mujeres ocupan relativamente un bajo porcentaje (<1%) de arrestos cuando son acusadas por delitos sexuales en comparación con los hombres. Por ello se investigan los efectos en las víctimas por delito sexual femenino para conocer el impacto y poder compararlo con las víctimas de agresiones sexuales masculinas y cuáles son las verdaderas causas de porqué se producen. Como consecuencia del informe por agresiones sexuales femeninas, revisaremos algunos de sus efectos de acuerdo con Matthews et al. (1989) sobre la Tipología de agresiones sexuales femeninas para identificar algunos de los impactos neurológicos en víctimas y tipos de parentesco familiar, amigos, conocidos de la familia…

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El primer tipo es el amante-maestro, que sería cuando el profesor impone un abuso sobre el adolescente, es decir, cuando los agresores malinterpretan que hay una relación romántica entre ellos y la víctima. Este es un caso muy peligroso de agresión, ya que la víctima está siendo sometida inconscientemente a un abuso sexual.

Elliot (2004) afirma que el 86% de las víctimas, que intentaron denunciar este tipo de crimenes, sufrieron de numerosas consecuencias psicológicas debido al rechazo de sus denuncias y a la creencia de que se tratan de falsas acusaciones por parte de los hombres (Bexson, 2011). Esto se debió a que compañeros y agentes del orden público lucharon por aceptar que una mujer mayor se había aprovechado de un chico adolescente. Esto conllevó a que muchos otros se desanimaran a denunciar este tipo de crímenes y pudieran, de esta forma, reducirse las acusaciones por este tipo de agresiones (Elliot, Elridge, Ashfield & Beech, 2010). Sarrel & Masters (1982) aunque existan pruebas que sugieren que hay hombres que han sufrido abusos sexuales por parte de mujeres, éstas probablemente no lleguen a denunciarse debido a las consecuencias reales y percibidas. Se sabe que existen sesgos en el sistema legal cuando se trata de denuncias por abuso sexual cuando se acusa como agresor a una mujer. Es más probable que trabajadores sociales y fuerzas del orden público pasen por alto estos informes y que, de esta forma, coloquen a los niños en peligro de delincuentes sexuales femeninas facilitales el abuso, ya que los reclamos cuando se trata de una mujer agresora no se toman tan en serio.

El agresor intergeneracionalmente predispuesto, es un delincuente que comete ataques contra sus propios hijos, conocidos y colaboradores aprovechando un abuso de poder.

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Fuente: Harvey Weinstein acusado en Hollywood’s por abusos sexuales

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La agresión sexual femenina puede tener resultados de los más adversos y provocar innumerables efectos sobre las víctimas (Saradjian, 2006). Esto muestra lo complicado que es para una víctima distinguir entre cariño y sexo por parte de la figura maternal. A la víctima normalmente se le hace creer que es responsables de los actos cometidos contra él o ella y, por tanto, experimenta sentimientos de vergüenza y culpabilidad. Además, las víctimas tienden a aislarse y a tener un sentimiento de traición (Saradjian, 2006). El abuso infligido por este tipo de agresores lleva a la víctima a perder su identidad y a sufrir un considerable deterioro cognitivo y de aprendizaje (Saradjian, 2006). Las víctimas a menudo se mostrarán represivas y se negarán a sí mismas la agresión que han sufrido, luego presentarán un trauma emocional generalizado. Asimismo, es muy probable que este tipo de víctimas desarrolle tendencias narcisistas que les puede llevar a una ira profunda y a una desconfianza hacia las mujeres, lo que les convertirá en la próxima generación de violadores y asesinos de mujeres y niños (Saradijan, 2008).

La ofensa coercitiva masculina es la colaboración entre un hombre y una mujer para llevar a cabo una actividad sexual abusiva liderada predominantemente por el hombre, en la que el hombre y la mujer implicados son generalmente socios íntimos.

Denov (2003) afirma que la mayoría de las victimas involucradas en el abuso forzado de hombres y mujeres informaron que el abuso por parte de mujeres fue mucho más dañino que el del hombre. El supuesto cariño por parte de la mujer llevó a las víctimas a experimentar sentimientos de traición más fuertes hacia la mujer. Denov (2016) también averiguó que las víctimas tenían más probabilidades de confiar más en los hombres que en las mujeres, aunque el abuso hubiera ocurrido por ambas partes.

Los efectos de este tipo de delitos sexuales están estrechamente relacionados con los de agresión sexual predispuesta, y las víctimas afirman que desarrollaron la necesidad de ganar poder y control sobre una mujer. Muchos confesaron desarrollar fantasías sexuales violentas hacia las mujeres relacionadas con venganza contra la parte femenina (Gannon, Rose y Ward, 2002). Las mujeres víctimas de abuso afirmaron tener miedo de convertirse en mujeres, lo que las llevó a luchar contra su propia identidad. Los hombres víctimas de abuso afirmaron experimentar una pérdida de masculinidad (Bexson, 2011). Este sería un ejemplo de aquellos que sufren abusos por parte de agresores intergeneracionalmente predispuestos en los que se desarrolla un patrón de violencia contra las mujeres (Denov, 2016)

Existen diferentes tendencias con respecto a las víctimas que han sufrido las tres tipologías. Las pruebas sugieren que la agresión sexual por parte de una mujer puede crear un trauma para la víctima más dañino que si fuera provocado por un agresor masculino (Saradjian, 2006). Encontramos que muchas de las víctimas de abuso sexual femenino dicen que el agresor es un hombre en vez de una mujer porque les resulta menos humillante (Saradjian, 2006). A las víctimas les lleva más tiempo asimilar la agresión ya que permanecen en un estado de negación (Gannon, Rose y Ward, 2002). Es más probable que las víctimas repriman el recuerdo de la agresión y, como consecuencia, sean más susceptibles al desarrollo de psicosis y a trastornos de identidad provocando que se disminuya la posibilidad de recuperarse (Wakefield & Unferwager, 1991). Las víctimas de agresiones sexuales son más propensas a convertirse en delincuentes sexuales. Terapeutas, trabajadores sociales y policías luchan contra la idea de que las mujeres sean agresoras sexuales y, por tanto, deben comprender que esto sucede y ocurre con normalidad. El impacto de las agresiones sexuales por parte de la mujer es significativamente más destructivo y, hay estadísticas que muestran que más de la mitad de las víctimas masculinas y las tres cuartas partes de las víctimas femeninas consideran que el impacto ha sido tan duro que no creen que puedan llegar a recuperarse (Bexson, 2011).

 

 

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From → Neurociencias

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